Sexo tras el divorcio

Sexo después del divorcio

Como es la vida sexual de los separados. Los fantasmas, sus fantasí­as y el ví­nculo con los ex. ¿liberación o aburrimiento? opinan los especialistas.

Por Dolores Vidal.

Casados vs. divorciados. ¿Quiénes tienen mejor sexo? A la hora del deleite sexual, ¿qué condimenta mejor el encuentro? ¿El conocimiento intenso de la geografí­a ajena o el vértigo de lo desconocido? ¿La complicidad de una relación o el misterio a develar? ¿La confianza o la adrenalina? ¿La realidad con sus ritmos o la fantasí­a con sus espejos?

“Está la creencia de que la sexualidad de los divorciados es fantástica porque tienen muchas posibilidades de elección —apunta la psicóloga y sexóloga clí­nica Alcira Camillucci—. Pero una cosa es la posibilidad y otra la realidad: puede haber mil posibilidades como ninguna”. La especialista relativiza el poder afrodisí­aco del vértigo y la adrenalina en estos tiempos de riesgo. “Muchos separados van al boliche, se cruzan con alguien y terminan en un hotel. Y por ahí­, no les va bien. En el primer encuentro no hay que esperar el máximo de performance: una sexualidad coital a lo Hollywood. Si uno va rápido, no hay confianza ni seguridad, no se tiene idea de con quien uno está. Eso dificulta una sexualidad plena. Es frecuente que la mujer no tenga orgasmo en ese primer encuentro y es posible que el varón no tenga o pierda pronto la erección”.

Paradojas

Liberados del monopolio conyugal, un viejo cliché jurarí­a que los divorciados (ellos más que ellas) se lanzan a saldar las cuentas pendientes en el terreno sexual. Según el psicólogo Guillermo Vilaseca —coordinador de grupos de reflexión para varones—, no hay un único patrón de conducta. “Algunos disfrutan de la liberación, la viven como una experiencia enriquecedora. Y otros, por la imposibilidad de estar solos, se acompañan desesperadamente por distintas mujeres. En una posición maní­aca, casi promiscua, están con mujeres como si fueran postas. Exorcisan la soledad con diversas compañeras sexuales”. Vilaseca también advierte que el sexo ocasional es buscado para vivir un momento de ternura: recibir abrazos, besos, mimos. “El hombre recién separado transita un duelo y en ese encuentro sexual con una mujer —aunque sea desconocida— se permite cierta vulnerabilidad que reprime en otras situaciones”.

En el caso de las mujeres, Camillucci —que dirige talleres de sexualidad para ellas— explica que hoy encuentra dos actitudes básicas. “Por un lado, la mujer separada que no quiere compromisos, tiene sexo y punto. Se vuelve impulsiva y no se detiene a examinar lo que le pasó. Y por el otro, están las que esperan el amor y no tienen sexo por años. Esto es uno de las cosas que sigo escuchando en el consultorio. Algunas, incluso jóvenes, ponen toda su energí­a en sus hijos o en el trabajo. Hay mujeres que buscan reproducir lo que perdieron o lo que dejaron. Y quizá valdrí­a la pena que pudieran disfrutar de un ví­nculo aunque no sea tan exclusivo ni estable”.

Capí­tulo ex

Para los especialistas la vida sexual tras el divorcio va a depender de cómo fue la sexualidad en el matrimonio. “Si fue muy insatisfactoria, el separado va a entrar posiblemente en una etapa de liberación —agrega Vilaseca, que dirige el sitio www.varones.com.

ar—. En otros casos, si el ví­nculo sexual con su mujer fue muy bueno, le va a resultar complicado otra partenaire sexual. Si tení­an una quí­mica intensa, pero no funcionaban en lo diario, el sexo puede extenderse por años. De hecho, hay muchos que con sus ex funcionan perfecto, son muy potentes, y con otras tienen grandes dificultades. Eso ocurre por el ví­nculo de intimidad y confianza que tienen con su ex”.

Coincide con esta opinión el médico psiquiatra y sexólogo clí­nico Adrián Sapetti. “En el consultorio veo seguido a hombres que andan mal sexualmente con relaciones nuevas y que funcionan fenómeno con su ex. Porque con ella no se sienten a prueba, tienen confianza y no usan profiláctico, aunque deberí­an”.

Además, si en los tiempos finales de la vida en pareja apareció un tercero/a, esto puede estimular (aunque sea un rato) el deseo ya consumido de los que se están separando. Así­ lo explica Sapetti, que también es presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana: “La aparición de terceros, incluso cuando esta situación sea imaginaria, funciona como un ingrediente erótico. Y también el adiós de la cotidianeidad y la rutina puede despabilar la sexualidad de los ex”.

Según Camillucci, la inclinación sexual de un varón hacia su ex esconde cierto machismo y ejercicio de poder. “Continúan la vida sexual con ella para que no se vaya con otro. Consciente o inconscientemente, esa es la causa. Como si quisiera ser el propietario de su sexualidad. En general, los de 40 y pico, no tanto los jóvenes, tienen esa actitud”.

Expectativas

En la era del sexo virtual, donde muchos recurren a Internet o a canales de chat telefónicos para conocer gente, vale preguntar qué pareja sexual se busca cuando se busca sexo real. “Es común que los divorciados busquen lo que no tuvieron —responde Vilaseca—. Si estaban con una compañera muy libre y activa, y quizás hasta se sentí­an algo inhibidos con ella, buscan en la siguiente pareja una mujer más sosegada, más pasiva en el plano sexual. Y también se da la situación inversa, y los que sólo quieren parejas ocasionales”.

Por su parte, Sapetti (cuyo nuevo libro se llama Los senderos masculinos del placer) subraya la buena nueva que puede traer el divorcio. “Si la vida en pareja tuvo un erotismo pobre, los divorciados pueden encontrar (esto vale para varones y mujeres) un goce sexual que nunca tuvieron. Los tiempos han cambiado y también hay mujeres que quieren tener amantes que las hagan disfrutar y no maridos formales con los cuales aburrirse”.

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