¿Qué es la homofobia?

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Por Patricia Kelly
Columna de El Universal

Fernando del Collado, periodista mexicano, acaba de editar un libro cuya lectura duele y enoja, un texto que invita a la reflexión, pero que nos deja la sensación de que ya no hay tiempo que perder.

La homosexualidad, leí­ alguna vez, no es una enfermedad, pero la homofobia sí­, y es una enfermedad que mata.

Homofobia fue editado por Tusquets y es el primer libro que se ocupa de los crí­menes por odio en nuestro paí­s. Basado en los primeros pasos marcados por la Comisión Ciudadana contra Crí­menes de Odio por Homofobia, Del Collado hace sus propias investigaciones y profundiza en esos homicidios que parecen olvidados, las muertes de cientos de homosexuales. En su gran mayorí­a fueron asesinados por tener una orientación sexual diferente a la heterosexual, algunos sufrieron tortura previa a su muerte, vivieron cautiverio y su cuerpo recibió la saña y el desprecio de sus ejecutores. Pero además, en un gran porcentaje, los crí­menes no fueron resueltos y los expedientes se enterraron en las profundidades de los archivos policí­acos. Peor aún, algunos cuerpos jamás fueron reclamados.

La homofobia, ese odio irracional contra las personas homosexuales, justifica muchas muertes, expresiones que afirman que”ellos se lo buscaron”, que”los mataron en defensa propia”,”que no se pierde nada con sus muertes” y con esos prejuicios se ven y se analizan los crí­menes. La homofobia alcanza a los padres y familiares más cercanos de las ví­ctimas, a los policí­as encargados de los casos, y por supuesto, son la comidilla de los diarios amarillistas.

Fernando del Collado, con una redacción que te atrapa desde las primeras páginas, con un estilo periodí­stico que ya lo ha hecho merecedor de algunos premios, nos lleva por esas galerí­as del horror que son los ministerios públicos, nos acerca al morbo de interrogatorios policiacos. Pero también están registradas las acciones y las declaraciones de los gobiernos del cambio. Durante los años del gobierno foxista se registraron 206 casos siendo la capital del paí­s el lugar donde más crí­menes se han cometido.

“No se permite la entrada ni a perros ni homosexuales”, reza un letrero del balneario Ojo Caliente, de Aguascalientes. El texto fue avalado por el alcalde de ese estado, Luis Armando Reynoso Fermat.

“Invitaré a mi equipo de trabajo a las mejores personas de Aguascalientes. No me importa de qué partido sean, no me importa de qué religión sean, pero no vamos a invitar putos”, también dijo Armando Reynoso Fermat, de acuerdo con el libro.

En Homofobia encontramos entrevistas con madres y parejas de las ví­ctimas donde no podí­a faltar la presencia de Alicia Valle, mamá del doctor Francisco Estrada, asesinado en 1992 y cuyo crimen no ha sido resuelto. Ella tocó a todas las puertas necesarias, hizo muchas horas de antesala, se apoyó en varios grupos de defensa de los derechos humanos, e inclu-so llegó a pararse por horas frente a las oficinas de los funcionarios que se negaban a hacerle justicia. Su lucha no dio los resultados esperados, pero nos deja una mues-tra incomparable de valor y amor por su hijo. Alicia Valle, al igual que otros padres de familia y parejas de las ví­ctimas han sido amenazadas, intimidadas para que no exijan la aclaración de sus casos, o en otras ocasiones fueron extorsionadas o invitadas a dar dinero para que”las investigaciones fueran más expeditas”.

Caso aparte fue el protagonizado por Raúl Osiel Marroquí­n Reyes, apodado por la misma policí­a como El Sádico. Junto con su cómplice Juan Enrique Madrid, se dedicaron a secuestrar, torturar y descuarti-zar a varios jóvenes homosexuales que contactaban en bares y antros gay. Allí­ sí­, gracias a las investigaciones policí­acas, fue capturado y sentenciado por varias muertes. Abiertamente aceptó haber sacri-ficado por lo menos a cuatro personas y se decí­a ví­ctima de ellos:”Digo, se sube uno al Metro y se van besuqueando, voy por la calle y me chiflan, me hablan”.”Le hice un bien a la sociedad, pues esa gente hace que se malée la infan-cia. Me deshice de homosexuales que, de alguna manera, afectan a la sociedad”.

En los crí­menes por odio hay algunas constantes: la forma del asesinato. Los cuerpos aparecen con huellas de tortura, desnudos, algunos violados y es claro que se les dio muerte con saña y violencia. Se han encontrado cadáveres de parejas abrazadas para ridiculizar aún más la escena. La manera en que se”informa” del crimen es otra forma de manifestar homofobia.”Era un hombre que viví­a solo”,”tení­a costumbres y amistades raras”, sin olvidar los encabezados que hablan de lilos, jotos y maricas. Los informes policiacos son otra muestra de odio. Más allá de los detalles técnicos de la escena del crimen, forma de muerte y demás, los reportes hablan de”crí­menes pasionales”,”venganzas de amor” y de que éstas son las formas en las que tienen que morir aquellos que son diferentes ¿habrí­a otra alternativa?

“A mí­ me podrán acusar de todo, menos de ratero, rajón y joto”: Felipe González, gobernador panista de Aguascalientes.

“No es cierto que exista homofobia en Querétaro, afortunadamente aquí­ no existe el mal de la homosexualidad, nosotros no andamos tras ellos”: Mario de Gasperí­n Gasperí­n, obispo.

Cada una de las leyes en defen-sa de los derechos de mujeres, contra la violencia hacia ellas, ha costado muchos años de lucha. No las concede gratuita y generosamente una autoridad o gobernante en turno, son el producto de la identificación de un problema, de sus alternativas de solución, y de la exigencia para que las instituciones cumplan. En materia de homofobia nos falta mucho camino por recorrer, hay que luchar contra la desinformación, los mitos y las falsas creencias en torno a la homosexualidad; tenemos que reforzar e insistir en el respeto a los derechos humanos y algo muy importante, luchar contra la violencia que se manifiesta cuando aparece una diferencia. Homofobia, de Fernando del Collado nos pone de frente al problema, no nos deja perder de vista que esta sigue cobrando vidas humanas.

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