¿Qué es el Éxito?

Éxito

Ser ganadores. Ser exitosos. ¿No es lo que soñamos? Todos queremos ser exitosos en nuestros estudios, trabajos, relaciones. Pero ¿qué es el éxito? ¿Amasar una gran fortuna, ser popular, tener poder? ¿Dirigir un paí­s, ganar un Óscar, un premio Nobel o una medalla olí­mpica? ¿Trabajar dos turnos para mantener a tu familia?

El diccionario de la Real Academia define al éxito como el”resultado feliz de un negocio, actuación, etc., la buena aceptación que tiene alguien o algo”. Sí­, la explicación tiene sentido pero como que se queda… corta. El éxito, el auténtico éxito, es mucho más que un resultado feliz.

“Hay algunas personas que nacen con estrella, y otras estrellada”, decí­a mi abuela. Yo creo que ni una ni otra. Si bien creo que tenemos un destino que no escogemos, también sé que somos responsables de cómo jugamos las cartas que el destino nos dio. El éxito no es ni fortuito ni cosa de suerte. Es un logro personal y tiene mucho más que ver con nuestro esfuerzo, determinación, constancia y actitud para ver la vida que con circunstancias favorables u oportunas.

Cuando no logramos lo que queremos o lo que se espera de nosotros, la mayorí­a de las veces encontramos una excusa para justificarnos. Que si no tuvimos esto o lo otro; que nuestros padres tal cosa; que la educación que recibimos no fue la adecuada; que las circunstancias no estaban a nuestro favor; que si la suerte no nos ha favorecido. Pamplinas.

Estas excusas acaban por ser autodestructivas, porque en vez de perseverar, de aprender de nuestros errores y buscar otras maneras para hacer posibles nuestros sueños, nos estancamos. Nos arranamos. Todos tenemos deficiencias; pueden ser emocionales, fí­sicas, económicas, etc. Pero el que tengamos estas deficiencias no es excusa para no lograr nuestras metas. Si las vemos de otra manera, pueden ser la razón para tener éxito. Una persona discapacitada tiene una obsesión: llevar una vida normal. Lucha por buscar formas para sobreponerse a su diferencia. Cuando lo logra, su autoestima se potencia y es fuente de inspiración para otros. ¡Sí­ se puede!

Dicen los expertos que las personas exitosas tienen algo en común: todos están convencidos de que son como habí­an esperado llegar a ser. Nunca dudaron de sí­ mismos. Tení­an fe en su potencial y estaban segurí­simos de que llegarí­an a la cima. Jamás aceptaron negativas, nada los detuvo; los contratiempos tal vez los hicieron ir más despacio o buscar nuevas rutas, pero nunca bastaron para detenerlos. Para ellos no existen las excusas, y el éxito no es para avergonzarse ni ocultarlo: es para estar orgullosos de él y compartirlo.

Si miramos a nuestro alrededor, la neta es que estamos rodeados por gente exitosa. Y la historia está llena de ejemplos. Les comparto uno de mis favoritos.

Mientras comandaba a sus hombres en el desembarco de Pevensey durante la conquista de Inglaterra, Guillermo de Normandí­a tropezó y cayó, ante la aterrada mirada de sus hombres, quienes por lo bajo maldijeron lo que consideraban presagio de mal agí¼ero. Entonces Guillermo, ingenioso, se levantó con un puño de tierra en cada mano, diciendo:”Por la gracia de Dios, he tomado posesión de mi tierra”, y gritó bien alto para que todos lo oyeran:”La tierra de Inglaterra está en mis manos”.

A pesar de que se cuenta la misma anécdota sobre Julio César y su desembarco en ífrica, creo que la historia da clara muestra del carácter de Guillermo, quien con el paso del tiempo fue conocido como”el Conquistador” y reinó en Inglaterra desde 1066 hasta 1087. Él es un ejemplo de un hombre que supo tomar las oportunidades y manejar las circunstancias a su favor. Hijo bastardo de Roberto I, Duque de Normandia, a los 19 años se impuso a los barones que pretendí­an quitarle su reino. Ante las negativas de Matilde de Flandes a casarse con él por su calidad de bastardo, Guillermo urdió un plan. Raptó a Matilde camino a la iglesia, pero en vez de forzarla, la dejó libre, con lo que le demostró honor y caballerosidad. Ni siquiera el edicto papal que prohibí­a el matrimonio por su parentesco pudo disuadirlos de hacerlo. Tuvieron once hijos. Guillermo no se escudó en su condición de bastardo para lograr lo que se habí­a propuesto en la vida. Por eso conquistó.

El éxito tiene que ver con nuestra actitud y determinación; con fijarnos metas y cumplirlas.”Las metas, breves, claras, posibles y alcanzables”, me dijo Javier Alatorre en una entrevista. Tiene mucha razón. Ponernos metas inalcanzables se parece más a un autosabotaje que a ganas de lograr lo que deseamos; es como ponernos una meta alta para luego escurrir el bulto: ya decí­a yo que era imposible. ¡Ja! Así­ que dejémonos de excusas. Empecemos a creer en nosotros y en que podemos alcanzar nuestras metas. Si no creemos en nosotros mismos, ¿quién lo hará?

Del blog de Fernanda de la Torre

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