Problemas durante el embarazo ¿qué hacer?

¿Qué pasa cuándo algo va mal?

Cuando nos quedamos embarazadas todas esperamos por encima de todo tener un bebé sano, sin problemas. Sin embargo, no siempre ocurre así­. A veces los problemas se detectan ya desde el embarazo (incluso algunos se pueden corregir con cirugí­a intrauterina) Otras veces, se diagnostican en los primeros dí­as de vida. En estos casos, son los médicos los que observan los sí­ntomas, nos comunican sus conclusiones y nos plantean las posibles soluciones o acciones a seguir. Las reacciones ante esto pueden ser tan variadas como la diversidad de personalidades de los padres y la gravedad de cada situación.

Pero no es de ésto de lo que querí­a hablaros hoy, sino de los problemas que se van desarrollando con el tiempo, en las que los padres jugamos un papel fundamental para una detección precoz. He conocido de forma más o menos directa algunos de estos casos y no dejan de sorprenderme algunas reacciones paternas ante los primeros sí­ntomas. Desde los hipocondrí­acos que ante la más mí­nima sospecha salen disparados a la consulta del pediatra, hasta el extremo contrario, aquéllos tan convencidos de que a su hijo no le pasa nada de nada que hacen incluso oí­dos sordos a las advertencias de un profesional, negándose a que sea examinado por ningún especialista a pesar de existir dudas más que razonables sobre la salud o el correcto desarrollo de la criatura, incluso enfadándose por la mera insinuación de que su hijo pueda tener algún problema.

“Ni tanto ni tan calvo”, dirí­a yo. Está claro que todos los padres (o casi) queremos lo mejor para nuestros hijos, y también que cada uno tenemos un concepto distinto de lo que es “lo mejor”. Ya me conocéis, yo siempre buscando el equilibrio en todo. También en ésto creo que es fundamental. Cada niño lleva un ritmo distinto en cada área de su desarrollo, no podemos echarnos a temblar pensando en alguna rara enfermedad o retraso de nuestro bebé solo porque vaya algo más lento en ciertos aspectos de lo que indican las tablas, que no dejan de ser una orientación teórica. Sin embargo, tampoco podemos ponermos una venda en los ojos. Con los niños hay que estar siempre atentos, lo que significa que haya que obsesionarse. Un pequeño retraso puede no tener ninguna importancia o ser un indicativo de algo más serio si viene acompañado de otros sí­ntomas. Los médicos por supuesto son quienes deben diagnosticar cualquier problema de nuestros hijos, pero a pesar del programa de revisiones del niño sano que se lleva a cabo en nuestro paí­s, el pediatra no puede saberlo todo sobre sus pequeños pacientes, somos los padres los que pasamos más tiempo con ellos y por tanto quienes debemos avisarle de cualquier alteración que nos parezca importante.

¿Y cómo diferenciar un sí­ntoma importante de una alteración totalmente normal? pues ya me gustarí­a saberlo a mí­ también. Supongo que al final todo se reduce a tratar de ser mí­nimamente objetivos (ni “a mi hijo no le pasa nada de nada” ni “ay, madre, seguro que tiene algo raro”), aplicar un poco de sentido común (el menos común de los sentidos), y también, por supuesto, fiarnos de nuestro instinto (materno, paterno, sexto sentido… qué más da, el caso es que funciona) Y en cualquier caso, ante la duda, siempre es mejor consultar con nuestro pediatra de confianza. Ya nos indicará él si cree necesario que al niño lo vea un especialista o, si por el contrario, le parece que su desarrollo entra dentro de lo normal.

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Un comentario sobre “Problemas durante el embarazo ¿qué hacer?”

  1. hola
    En ves de comentario quisiera hacer una consulta.
    Tengo 31 semanas y 5 dias , peso 100 kilos.
    El doctor me dijo que mi bebe podía morir o nacer asfixiado.
    Casi me mori de la pena, es mi primer hijo. Es tan así lo que podría pasar por mi peso.

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