¿Por qué pierde la selección mexicana?

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¿Por qué pierde la selección mexicana? La pregunta parece broma pero por desgracia es una de las cuestionantes que más rondan la mente de los mexicanos. La selección se luce frente a escuadras como Nicaragua, Belice o El Salvador, pero cuando se trata de enfrentar a titanes como Brasil, Argentina, Italia o Alemania en una ronda eliminatoria, el resultado siempre es el mismo: Jugaron como nunca y perdieron como siempre.

¿Por qué nos cuesta tanto creer que nuestro nivel futbolístico es ése?, ¿Por qué nos duele admitir que adelante de nosotros hay unas diez selecciones que simplemente son mejores?, ¿Es tan dificil saber que no somos lo que siempre hemos soñado?

El problema no viene de allí; no viene de nuestra negación a aceptar una realidad contundente, repetitiva y estadisticamente infalible. Nuestro problema viene de no saber por qué, si tenemos una de las ligas de más dinero en el mundo, con más estadios y equipos, simplemente no podemos evolucionar.

Dos cosas: Ambición y Conformismo.

La ambición en los niveles más altos del fútbol mexicano es innegable. Para muestra la liguilla… En todo el mundo, el equipo campeón es aquel que logra más puntos en la temporada. Aquí, no. Después del torneo hay un minitorneo, que deja carretadas de billetes, y define al “campeón” del futbol mexicano, aunque éste pueda haber estado a punto de descender la temporada anterior. La Ambición genera mediocridad.

El conformismo viene de que nuestra liga es una de las mejor pagadas. Los jugadores por lo tanto, juegan por amor al dinero, no a la camiseta. ¿Por qué arriesgar el físico por el marcador cuando es lo único que tengo para seguir ganando dinero?, ¿Por qué luchar por llegar a la portería cuando puedo tirarme unos metros antes a ver si engaño al arbitro?, ¿Cómo puede haber amor a los colores cuando un jugador puede militar temporada tras temporada en distintas escuadras? El Conformismo genera mediocridad.

Entonces, por favor, no nos rasguemos la verde porque nos vapulea Argentina. No hagamos del fútbol una religión, porque la desilusión puede dejarnos ateos. No esperemos que llegue un supertécnico a darnos una llave mágica para ganar ese 5o partido. No va a suceder. Garantizado.

La única posible solución y a largo plazo es trabajar de forma disciplinada, limpia, objetiva, responsable y transparente. Claro que eso, en México, es más difícil que ganar la copa del Mundo.

¿No les gusta más el Beisbol, el Tae Kwon Do o el Box?

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