Olvida los propósitos de Año Nuevo… o cúmplelos

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Sí­, es verdad que el 31 de diciembre, sicológicamente marca el fin de una etapa y el inciio de otra y que fijarse metas de acuerdo a este tipo de ciclos suele ser confortable, sin embargo, llegada la noche y frente a nuestro plato con 12 uvas, inundados de propósitos, solemos jurar…

1) Que comeremos más saludablemente para guardar la lí­nea y no padecer ninguna de esas terribles enfermedades que parecen estar de moda… Claro, lo haremos después de comer desenfadadamente dos platos de pavo, uno de pierna, algo de romeritos, un toque de bacalao, unas copas de sidra y si queda lugar, un buen postre que puede ser desde buñuelos, ponche o un ligerí­simo e hipercalórico pastel de Navidad… ¿Dónde quedó el propósito?

2) Que ahorraremos… sí­ por supuesto, para pagar todo lo que nos endeudamos con los regalos navideños y los gastos de fin de temporada; y claro, ahorraremos hasta marzo que llegue la semana santa y caigamos redonditos en la tentación de pegarnos unas vacaciones a la playa donde la industria turí­stica destripe nuestra cartera y monedero.

3) Que viajaremos más…
¿No dijimos que ibamos a ahorrar?

4) Que aprenderemos computación, un idioma o un deporte… justo como lo hicimos el año anterior cuando pedimos informes y aún guardamos los folletos o peor aún, cuando asistimos a las tres primeras clases y despuees dejamos de asistir.

5) Que leeremos más… que no es igual a comprar más libros para adornar nuestro librero.

6) Que dejaremos de fumar… después claro, de la Fiesta de Año Nuevo… o la de Reyes… o el cumpleaños… o el bautizo de la Betty. Después de todo dejo de fumar…cada vez que apago un cigarro ¿no?

7) Que seremos más espirituales… empezando por preguntarnos si fuimos a la Iglesia a dar gracias por el año que acaba.

8) Que seremos más amables con el prójimo… después de recordarle la progenitora a aquellos que se me cierren con el auto de regreso a mi casa.

En fí­n, de modo que celebremos, sí­, festejemos, sí­… pero reflexionemos un momento sobre lo que en realidad queremos y lo que sólo soñamos; sobre lo que estamos dispuestos a hacer pese al esfuerzo que requiera y aquello que nos gustarí­a simplemente por moda o vanidad.

Pero bueno… es la fiesta de Año Nuevo, y yo ya preparé mis 12 deseos.

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