No hay mañana para la felicidad

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Una y otra vez creemos que la felicidad es cosa de mañana, de metas no alcanzadas y de objetivos no logrados.

Son ese tipo de creencias lo que nos mantiene día a día expectantes sin darnos cuenta que nos estamos volviendo polvo poco a poco. La hora de ser feliz es ahora porque nadie nos garantiza el mañana.


A continuación publicamos el artículo Cuando disfrutar de la Felicidad, lección para jóvenes de El Vigía en su Atalaya.

Estas ideas son el fruto de analizar la vida transcurrida después de pasar los sesenta y son el fruto de una tarde de reflexión sobre un documento recibido. Siempre pensamos y nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después. ¿Cuándo?, después, después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro, etc.

Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños, después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar.

Pensamos: seremos más felices cuando salgan de esa etapa.

Luego decidimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor coche, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos.

Y, sin ninguna duda, la verdad es que “no hay mejor momento para ser feliz que ahora mismo”. Si no es ahora, ¿cuándo? La vida siempre estará llena de “más tarde”, de nuevos retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora de todas formas.

No hay un luego, ni un camino para la felicidad, la felicidad es el camino y es “ahora”.

“Disfruta cada momento que vives” y atesóralo más, porque lo compartiste con alguien especial; tan especial que lo llevas en tu corazón y recuerda que:
“El tiempo no espera a nadie”.

Así que deja de esperar hasta que termines la universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos diez quilos, hasta el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, ¡para decidir que no hay mejor momento que justamente ESTE para ser feliz!

“La felicidad es un trayecto, no un destino. Trabaja como si no necesitases dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo”.

Te recomiendo que compartas esta reflexión con aquellos que quieres, ¡especialmente si son jóvenes! Que no pierdan su tiempo esperando para ser felices y recuérdales un pensamiento que me ayudó mucho en mi vida personal y profesional y es el siguiente: “La felicidad no se consigue haciendo lo que uno quiere, sino, queriendo aquello que uno hace en cada momento”

Comienza pensando en algo que realmente deseas, porque funciona. “Todo empieza en el cerebro”, alguien dijo: “todo lo que la mente del hombre es capaz de imaginar, la mente del hombre puede llevarlo a cabo” y otro añadió: “solo no lo conseguirá si le fallan las fuerzas o la voluntad”

Hoy lo veo así, mañana ya veremos, porque lo que no soy es profeta.

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