Infidelidad en el trabajo

Ya se sabe que el roce hace el cariño. La convivencia, largas jornadas laborales compartidas codo a codo con los compañeros y compañeras, las comidas de empresa que nos acercan más a los gustos del otro, viajes de negocio que derivan en contactos personales, atracción, deseo, infidelidad… y ruptura de pareja, incluso despidos laborales. ¿Merece la pena? Hay que pensarlo al menos dos veces antes de hacerlo.

¿Compañeros o algo más?

¿Merece la pena arriesgarlo todo? La mayoría de las personas que son infieles lo son con individuos de su mismo entorno: amigos, vecinos y, sobre todo, compañeros de trabajo.

Y es que no hay mejor sitio para cometer una infidelidad. Es donde se pasan más horas del día, donde se conoce gente con las mismas afinidades… De este contacto diario puede surgir una relación amorosa, que suele derivar en rupturas de todo tipo.

Y es que si inicias una relación con alguien de tu oficina ten en cuenta que no sólo estás poniendo en peligro tu relación de pareja, sino que además puedes estar jugándote el puesto de trabajo que tanto te ha costado conseguir.

¿Por qué son infieles las mujeres en el trabajo?

En los últimos años ha aumentado la cantidad de mujeres que se confiesan infieles. Y el marco preferido o elegido por ellas es el lugar de trabajo. Aunque no se puede culpar del incremento de estas cifras a la incorporación de la mujer al trabajo, sí que es cierto que al abrir sus expectativas y adquirir más compromisos sociales, también se les abren las puertas a las aventuras amorosas.

Lo que ha estado haciendo el hombre durante años es de lo que se le acusa ahora a la mujer. Pero existen grandes diferencias por las que un hombre o una mujer deciden mantener una relación amorosa extraconyugal:

Los hombres lo suelen hacer por sexo. Tal cual. Sexo. Sexo. Sexo. Cuando un hombre decide mantener una aventura con alguien de su trabajo suele hacerlo simplemente por la parte física, por morbo, como forma de reafirmar su propia masculinidad.

Los móviles de la mujer varían. Desde un acto esporádico por simple curiosidad, hasta deseo de experimentar cosas nuevas, como válvula de escape, por venganza o por amor. son mucho más románticas que el hombre.

Los hombres pueden mantener una relación de infidelidad duradera con una persona con la que no tengan nada en común. La mujer infiel suele buscar a alguien compatible con ella, con gustos e inquietudes similares, con la que se pueda compartir algo más que sexo.

Perder el trabajo por la infidelidad

Cuando el marco de la infidelidad es el lugar de trabajo, además de afectar a la propia relación de pareja, suele afectar al puesto que se desempeña. No sólo porque altera la concentración profesional (hay que estar pendiente de no ser pillado, de inventar excusas en casa, de planear citas a escondidas…) sino también por los comentarios malintencionados que se suelen generar entre compañeros a partir de este tipo de situaciones.

Y ante una aventura en el trabajo, lo usual es que sea la mujer infiel quien pueda peor parada que el hombre:

  • Son criticadas de forma más dura, sobre todo por sus compañeras.
  • Suelen colgarle etiquetas más rápidamente y convertirse en el blanco de posibles depredadores sexuales.
  • Su comportamiento hace que se subestime su calidad profesional.

En una época en que a la mujer todavía le cuesta ocupar posiciones de poder, una infidelidad puede suponer para ella desde el truncamiento de su carrera profesional hasta incluso el despido. Cuestión de prioridades.

Sumando todo, lo mejor es que lo piense mucho antes de ceder a los encantos de un compañero o compañera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *