Iluminemos México, la marcha, ¿Servirá de algo?

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Decenas de miles de ciudadanos vestidos de blanco, participaron en la marcha “Iluminemos México”, desfilando por la calle de Reforma y hasta el zócalo, donde entonaron el Himno Nacional.

La plaza se iluminó con las veladoras encendidas de quienes reclaman mayor seguridad y fin a la impunidad. Las campanas de la Catedral Metropolitana repicaron en señal de solidaridad.

Y ahora viene la pregunta real, punzante, dolorosa ¿Servirá de algo?

Y no, no es una cuestión de falta de solidaridad para con aquellos que asistieron al albeo ejercicio en búsqueda de una sociedad más justa. El movimiento en sí tiene mucho valor. La pregunta va dirigida a las autoridades, pues a pesar de que se les dijo “Si no pueden, renuncien”, es bien sabido que nadie va a renunciar… así como es bien sabido que más de la mitad no hacen bien su trabajo. Entonces no es un dilema de conciencia; es un dilema de corrupción, que se ha permeado en México desde su piel y hasta los huesos.

México es un país que está agonizando, no por la pobreza, no por el narco, no por la inseguridad, sino por la corrupción de sus autoridades que sólo buscan satisfacer sus propios intereses durante el tiempo que les dure el cargo… y sí, por desgracia, el fenómeno sucede a todos los niveles. De modo que cuando México hace estas marchas, (no olvidemos que la última apenas tiene cuatro años —27 de junio de 2004—), la pregunta es válida ¿Servirá de algo?

Más vale que sí, porque al parecer esta sociedad se está cansando y no vaya a suceder que el catalizador que active una verdadera respuesta, sea aún más violento que la violencia contra la que luchamos, como lo dejaron patente algunos de los gritos de ayer.

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