¿Eres joven o viejo?

La juventud no es un época de la vida, sino más bien, un estado del espíritu, un efecto de la voluntad, una cualidad de la imaginación, una intensidad emotiva, una victoria del valor sobre la timidez, del deseo de aventura sobre el amor a la comodidad.

Uno no se hace viejo por haber vivido un cierto número de años. Se vuelve viejo por haber abandonado su ideal. Los años arrugan la piel, renunciar a los ideales arruga el alma.

Las preocupaciones, las dudas, los temores y las angustias son los enemigos que nos hacen inclinarnos hacia la tierra y volvernos polvo antes de morir.

Joven es aquel capaz de asombrarse y maravillarse, el que como todo niño insaciable, pregunta siempre ¿Y después? Es el que desafía los acontecimientos y encuentra alegría en el juego de la vida.

Serás tan joven como tu fe, tan viejo como tu duda. Tan joven como la confianza en ti mismo, tan joven como tu esperanza, tan viejo como tu abatimiento.

Tú permanecerás joven mientras permanezcas sensible… sensible a los mensajes de la naturaleza, de los hombres y del infinito.

Si algún día tu corazón se cubre con la nieve del pesimismo y se corroe por el cinismo, entonces sí, que Dios tenga piedad de tu alma, anciano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *