Cuide al adulto mayor: Prevenga caí­das

Las caí­das son uno de los problemas que se presentan con mayor frecuencia entre los adultos mayores, y los que pueden derivar en una serie de complicaciones como fracturas y contusiones, que requieren en algunos casos hospitalización, rehabilitación o cuidados prolongados.

Se estima que aproximadamente el 30% de los adultos mayores que viven independientemente en sus hogares se cae al menos una vez al año. En el 5% de los casos, las caí­das generan fracturas, especialmente de cadera.

“Los cambios fisiológicos que se producen durante el proceso de envejecimiento aumentan el riesgo de usuario de sufrir caí­das y otro tipo de accidentes. Estos se registran habitualmente en el dormitorio, cuarto de baño y cocina”, explica la enfermera Mónica Canales, docente de la Facultad de Enfermerí­a de la Universidad Andrés Bello.

Detalla que hay factores de riesgo que suponen amenazas para la seguridad de los adultos mayores, como el deterioro en la movilidad causado por la artritis, parálisis, o dificultades de coordinación y equilibrio. A estas se suman pérdidas visuales, auditivas, táctiles y comunicativas, producidas por enfermedades como la afasia, o barreras lingí¼í­sticas que impiden a la persona percibir un potencial riesgo, o eventualmente, pedir ayuda.

Además, comenta la especialista de la U. Andrés Bello, hay riesgos ambientales, constituidos por el entorno que rodea al adulto mayor: Al interior de los hogares, hay más riesgo de caí­das al trasladarse desde camas a sillas e inodoros; al entrar o salir de la bañera, al tropezar con los bordes de alfombras, cables eléctricos o muebles, resbalar en superficies mojadas; bajar o subir peldaños. También se incrementa el riesgo en hogares con iluminación insuficiente y escaleras en mal estado.

Junto con el daño fí­sico que ocasiona la caí­da, afirma Mónica Canales, hay una dimensión psicológica que acompaña este incidente: el riesgo de sufrir otra caí­da puede producir depresión e incluso disminución de la calidad de vida. “Más aún cuando la lesión se extiende por mucho tiempo, limitando la movilidad e independencia del adulto mayor”.

Tratamiento: prevención

La docente de la U. Andrés Bello formula una serie de recomendaciones tendientes a evitar potenciales caí­das de los adultos mayores:

Eliminar los peligros del entorno y establecer un camino despejado dentro de la casa y habitación.

Intervenciones simples como reordenar los muebles para dejar el camino libre hacia el baño, dormitorio o instalar una luz nocturna en ellos.

Mantener la movilidad de las personas mediante ejercicios y dispositivos auxiliares.

Instruir sobre la utilización adecuada de bastones, andadores y silla de ruedas.

Evaluar la idoneidad del calzado para asegurarse que sea cómodo, antiderrapante y firme.

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