Cómo cuidar la salud espiritual

Hace unos días, una amiga mía me contaba que había visto por primera vez, un capítulo de la nueva serie televisiva, “Mujeres asesinas”, que se transmite por Cablevisión y al parecer está causando mucho revuelo.

Me dijo que cuando terminó de verlo se sintió mal; que la sensación emocional al finalizar el episodio era de un desánimo momentáneo.

Es verdad que el programa y la televisora tienen todo el derecho de generar las transmisiones que deseen y con los contenidos que gusten; ése no es el problema. El problema es ¿estamos dispuestos a verlo?

Es decir, la libertad de expresión, en este país, de acuerdo a la ley, es total; por lo que cualquiera puede generar un programa de TV y mostrar lo que guste. Sin embargo, los televidentes debemos estar seguros de qué dejamos entrar en nuestra casa.

Personalmente no dejo a mis hijos fumar porque son menores de edad y sé que el cigarro, aunque legal, les hará daño a su salud, a su cuerpo… La pregunta es ¿también los protejo de aquello que les hace daño a su espíritu?

La respuesta podría ser sí en muchos de los casos, sin embargo, al aplicarla a nosotros mismos ¿También respondemos que sí?

Porque hay que ser honestos y recordar cuántas veces hemos visto escenas en el cine, la prensa o la televisión, que se nos han quedado grabadas en nuestras mentes, en nuestras almas y no las hemos podido borrar.

No, el problema no está en que haya programas de TV crudos, películas violentas, filmes gore o publicaciones de nota roja. ¡Qué bueno que existen! porque son un reflejo de libertad social. La cuestión es hasta donde me permito adentrarme sin dañarme.

La problemática es que no todos guardan el mismo criterio; no todos pueden manejar igual sus sentimientos y emociones; no todos podemos presenciar lo dantesco y salir ilesos.

Repito… es una cuestión de salud, sí; pero de salud espiritual.

Tan sólo un punto de vista.

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