Cinco errores de las mujeres en el sexo ¡A evitarlos!

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Y sucede que de repente nos botan después de la primera noche… y aunque hay infames así, hay otros con los que nos preguntamos “¿Qué pasó? si todo iba tan bien.” La pregunta real es ¿nos habremos equivocado en esa noche? Compruébalo si es que violaste alguno de estos preceptos:

1) No te quejes de su físico.
Para el hombre, al igual que las mujeres, el físico es una cuestión de amor propio; es decir, si se le han pasado los kilos, es terrible decírselo en el momento de intimidad. Ello apaga todo momento y peor aún… puede apagar matrimonios, porque sioempre habrá otra a la que le “gusten” esos rollitos de carne.

2) Nunca hables mal de su sexo.
La zona más delicada mentalmente para un hombre es su órgano reproductor. Vivimos en una sociedad marcada por la etiqueta de “el tamaño sí importa” y son muy pocos los que no tienen miedo de que no sea lo suficientemente grande, largo, ancho, bonito… para satisfacer a su compañera. Nunca hables para mal de su “mascota.”

3) Si algún día no puede, no le presiones.
La excitación del hombre puede bloquearse incluso ¡por su misma excitación! Es decir que hay hombres que por emoción, por miedo, por timidez, por cansancio o por otros mil factores emocionales o físicos pueden perder algún día su erección sin por ello ser impotentes. No le presiones, te burles o comiences a preguntar inmediatamente de más. Déjalo afrontar la situación como él guste y después, si es necesario, busquen ayuda profesional.

4) No lo compares con otros amantes.
La comparación es el peor enemigo de una relación; a nadie le gusta la idea de que otro estuvo allí. Es algo muy desagradable y cuando esto sucede, se tiene la impresión de ser sólo uno más en una lista.

5) No divulgues tu pasado.
Siguiendo el consejo anterior, no lo hagas sentir uno más en un largo camino. Le puede asustar por muchísimas razones; entre ellas el estar frente a una experta sexual que lo puede evaluar y en segunda, la salud. Lo ideal es ser elegantemente discreta con tu pasado.

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