Los abuelos, custodios de la historia y la tradición

“Hoy hay más desafí­os y cambios, tantos roles como tipo de familias. Son múltiples los lugares gracias al mismo grupo que se abrió camino”, explicó el doctor René Knopoff, director de la Escuela de Gerontologí­a y de la carrera de grado de Gerontologí­a en la Universidad Maimónides.

Los abuelos no sólo cuidan a sus nietos, también hay muchos que tienen otras actividades, trabajan y hacen deporte. Enrique Rozitchner, médico psicoanalista especializado en vejez y coordinador del Departamento de Adultos Mayores de la Asociación Psicoanalí­tica Argentina, contó que lo más importante es la dificultad que tienen para encontrar su lugar a causa de la prolongación de la vida.

“El desafí­o es mantener el papel, conservar su lugar. Todos deberí­an aportar lo suyo para su bienestar”, explicó. El ví­nculo entre un abuelo y su nieto está más relacionado “con dar rienda suelta a la imaginación”, agregó el doctor Jorge Franco, jefe de consultorios externos de Salud Mental del Hospital de Clí­nicas. Su rol es distinto del educativo y más afí­n con cumplir las fantasí­as de los más chicos.

Además, el abuelo tiene la posibilidad de restituir algunas acciones. “Puede ser buen abuelo y no haber sido buen padre”, contó. Por su parte, Rozitchner explicó que cuando ha habido un buen ví­nculo temprano, éste se conserva y se afianza a lo largo de las otras etapas de la vida.

También destacó la importancia de la transmisión de las vivencias, aunque a veces puede verse interferida por factores de la vida cotidiana, como la tecnologí­a. Fomentar el diálogo favorece el cuidado del ví­nculo. La relación con los miembros más viejos de la familia varió desde hace unos años porque ya no se encuentran en situación de pasividad.

Tienen necesidad de trabajo, de tener una vida activa y pueden hasta organizar un nuevo grupo familiar. Rozitchner también destacó la relación entre los hijos mayores, que pueden tener más de 60 años, y sus padres. “La longevidad hace que aparezca una generación de hijos mayores, que se tiene que hacer cargo de sus padres y los demás integrantes de la familia, lo que puede provocar una sobrecarga.” Un rol cada vez más presente en las familias es el de los bisabuelos, que causa un enriquecimiento por el intercambio generacional.

Nélida Garcí­a de Espiño, que vive en Mendoza y tiene 11 nietos, 6 bisnietos y 2 más por nacer, es un claro ejemplo. “Charlamos mucho, espero que les sirva mi experiencia. Yo aprendo de ellos cosas de ahora, que son muy distintas de las de antes”, contó esta abuela, de 83 años, sobre la relación con sus nietos, que están repartidos entre Buenos Aires y Mendoza.

A pesar de la posibilidad que tienen los abuelos de compartir experiencias con sus hijos y sus nietos, es posible que se presenten dificultades como consecuencia de la diferencia generacional. “Si el abuelo vive de la nostalgia y no se adapta, se van a presentar dificultades en el ví­nculo, pero si lo hace, esa relación será más armoniosa”, explicó el doctor Knopoff.

Cecilia Wall

Fuente:http://www.lanacion.com.ar/773911

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