¿Cómo afecta el sol a los adultos y a la 3era edad?

Adultos

Los denominados paños en el rostro son las primeras secuelas por la exposición al sol y sin cuidados. La radiación solar es acumulativa y con el paso de los años eso se hace sintomático en problemas como eccemas (reacciones de irritabilidad de la piel), manchas, queratosis actí­nica (presencia de escamas).

En este grupo es importante poner atención incluso en el color de la vestimenta que se usa diariamente.

Mariana Romero sugiere los colores que sean claros, porque impiden el paso de los rayos ultravioletas. El blanco es adecuado, pero si usa gafas, para que los rayos ultravioleta no reboten directamente en los ojos.

En este sentido, la especialista alerta que el sol no solo afecta a la piel, sino también a los órganos visuales. Esto se debe a que los rayos solares caen sobre la arena o el mar y como una especie de espejo se refleja en la visión.

Las secuelas son: aparición de la conjuntivitis, lagrimeo, ojo rojo, catarata… Una de las soluciones es el uso de gafas que protejan contra los rayos ultravioleta.

Nunca se debe observar directamente al sol. La radiación entra por la pupila, es enfocada e invertida por la córnea, para luego ser proyectada en la pantalla posterior del ojo: la retina.

Si la radiación es intensa, esta quema la retina, sin que produzca dolor inmediato. Pero con el paso de los años pueden presentarse más de una dolencia. No se exponga al sol por más de dos horas continuas.

Tercera edad

La hidratación es clave para el adulto mayor.

En este grupo de personas, el sol ha actuado durante toda la vida y la acción acumulativa está a punto de cumplirse.

Es por ello que al exponerse al sol se presentan problemas como la queratosis (tumor cutáneo), manchas grandes.

En esto casos lo importante es usar un protector o pantalla solar, que sea mayor de 30 grados de protección. Al igual que en los niños, en el adulto mayor la exposición a los rayos solares permite la absorción del calcio y mejora el estado de los huesos. El tiempo de exposición puede variar de 15 a 20 minutos al dí­a.

En ellos es fundamental el consumo de hidratantes y de todo tipo de lí­quidos, porque con el sol aumenta el sudor y eso puede provocar resequedad en la piel.

Según Bení­tez, es importante que se consuma de dos a tres litros de lí­quidos al dí­a. “El problema se presenta porque en las personas de la tercera edad cada vez es menor la sensación de sed. A veces es necesario forzar dicha ingestión, para impedir los problemas de deshidratación”.

El galeno alerta además que “sin bien es cierto que ante una temperatura alta la persona mayor tiene menos sensación de calor”, lo cual no evita que le perjudique incluso más que a una persona joven.

“Entonces, en las horas de máximo calor lo recomendable es que el adulto mayor busque lugares frescos”. A decir de los médicos, los adultos mayores no deben abusar del sol, porque se corre el riesgo de quemaduras de hasta segundo grado.

Fuente: http://elcomercio.terra.com.ec/noticiaEC.asp?id_noticia=94067&id_seccion=8

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