El segundo matrimonio

El segundo matrimonio tiene mayores probabilidades de éxito que el primer matrimonio, según cuentan los que han tenido tal vivencia. La gente aprende de las experiencias.

Si piensas casarte por segunda vez, puedes estar segura de que no eres la misma persona que eras cuando te casaste la primera. Es de suponerse que sabes más de ti misma y sobre la vida en general. Y es de suponerse, también, que hayas aprendido a ser más realista.

Es asombroso que tantos primeros matrimonios duren toda la vida, cuando se realizaron con todo en su contra. Casi siempre se trata de uniones de parejas muy jóvenes, inmaduras y sin experiencia.

No es de esperarse que una persona que casi acaba de salir de la adolescencia, esté capacitada para elegir a un compañero para toda la vida; como lo es también suponer que dos jóvenes en el proceso de maduración puedan crecer, emocionalmente juntos, con las mismas metas y con el mismo ritmo de desarrollo.

Y, sin embargo, a pesar de todos estos factores en contra, hay muchos primeros matrimonios muy felices. Como también los hay entre parejas que hicieron el segundo intento.

Hay razones especiales, sin embargo, para que los segundos matrimonios tengan mejores perspectivas que los primeros. No es sólo cuestión del paso del tiempo.

Por desgracia, algunas personas no maduran con el tiempo, y siguen siendo tan inmaduras a los cuarenta como lo eran a los veinte.

Lo que sí­ es determinante, aún sin haber alcanzado la madurez, es que las expectativas del segundo matrimonio son diferentes de las que se tuvieron en el primero, y mucho más realistas.

Muchos matrimonios fracasan porque hay quienes no se casan con su pareja, sino con ilusiones que la cruda realidad cotidiana no tarda en destruir.

Es difí­cil que, en un segundo intento, alguien se imagine que se está casando con un”ángel” o con un”prí­ncipe azul”. Sabe, por dura e inolvidable experiencia, que se casa con un ser humano, lleno de defectos y virtudes, como él mismo, y que tendrá que hacer esfuerzos para adaptarse a él.

Aún así­, el intento por alcanzar la plenitud de vivir con una nueva pareja, es admirable y vale la pena realizarlo.

LOS ERRORES QUE NO DEBEN COMETERSE
Los novios se casan, la primera o la segunda vez, por la misma razón básica: porque creen haber encontrado a alguien con quien desean compartir el resto de su vida.

La diferencia es que es más fácil equivocarse la primera vez, que la segunda y, muchas veces, a través de la dura experiencia de un matrimonio fracasado, se aprende una lección importantí­sima en el arte de vivir: que la existencia humana es un proceso continuo de cambio, que el ser humano es cambiante y que se debe aprender a vivir, no sólo con los cambios que se realizan en uno mismo, sino también con los del cónyuge.

Hacer comparaciones
Referirse al cónyuge anterior
Casarse por razones equivocadas
Usar la experiencia en forma errónea
Permitir que queden resabios amargos de la vivencia anterior
Lanzarse, al segundo matrimonio, con la misma actitud irreal
de los jóvenes que se casan por primera vez
Casarse sintiendo celos del primer cónyuge de la pareja

EL INGREDIENTE DEL ÉXITO
La persona que más probabilidades de éxito tiene en un segundo matrimonio es la que va a él con esta actitud:”Me alegra mucho haberme casado la primera vez. Lamento que haya terminado mal mi matrimonio, pero fue una experiencia que me enriqueció como ser humano. Ahora creo que me permitió madurar lo suficiente como para responder a las demandas de una nueva relación conyugal”.

¡Bravo! Esta es una actitud saludable. En este sentido, muchos segundos matrimonios son, en realidad, los primeros porque es, hasta entonces, que los cónyuges están preparados y dispuestos a establecer una relación madura digna de considerarse un verdadero matrimonio.

La madurez no significa que ya no deseas que cuiden de ti. La madurez es una calle de dos sentidos. Una de las mejores razones para casarse es el deseo de ser cuidado y de cuidar a otra persona.

En tanto los objetivos de dos personas sean complementarios, cualquier arreglo marital puede funcionar bien. Se tiene una idea más clara de los objetivos cuando se contraen nupcias por segunda vez, y ésta podrí­a ser una de las razones importantes por las que tantos segundos matrimonios tienen éxito.

LAS DIEZ CONDICIONES BíSICAS DE UN BUEN MATRIMONIO
Respeto mutuo
Buen entendimiento sexual
Cariño sincero y profundo
Libertad
Oportunidad de realización personal
Coincidencia de metas e ideales
Intereses mutuos
Intereses personales de cada cónyuge
Actitud sensata respecto del manejo del dinero familiar
Consideración de los sentimientos del otro

SI VAS A CASARTE POR SEGUNDA VEZ, O CON UN VIUDO O CON UN DIVORCIADO, CUIDADO SI…
Él habla muy mal de su primera esposa
Se considera el “mejor amigo” de su primera esposa
Ha idealizado a su primera esposa, que ha muerto
Es celoso y posesivo, los signos más claros de inmadurez
Se niega a hablar contigo de cuestiones económicas y de arreglos financieros para su futuro matrimonio
Confiesa que es, su soledad, lo que le impulsa a querer casarse
Revela poco interés o cierta agresividad, hacia los hijos de tu primer matrimonio
aquí­ están las pautas y…¡Mucho éxito!

Tomado de…

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